Me gusta cuando los olores me traen recuerdos de cosas o de personas.
Me gusta el olor a pan amasado, por que me recuerda a mi madre, y me trae a la mente una escena recurrente de mi infancia , en donde yo bailaba (si es que se le puede llamar bailar a un estado jolgórico y energético de aleteo de brazos y de brincos de sillón en sillón, al ritmo de lo que hoy es un clásico de "Virus") durante todo el proceso de preparación y cocción del pan amasado hecho en casa. De cierta forma, a pesar de estropear los sillones del living, este acto suedoacrobático, le permitían hacer a mi madre sin interrupción su labor de panadera, mientras yo me dejaba inundar por ese increíble aroma tibio.
Si bien parte de mi personalidad, tiende a ser un poco volátil, me enorgullezco de deleitarme de una caminata tocando de vez en vez las ramas de los árboles, de dirigir la mayor parte del camino la mirada hacia el cielo y de dejar a mi mente descansar y darle libre albedrío…que piense lo que quiera pensar, que imagine lo que quiera imaginar sin importar el nivel de estupidez o de poco intelectualidad al cual pudiese llegar.
Es en una de estas caminatas que recordé el pan amasado...
Me gusta el olor a tierra mojada, me recuerda las rumas de pasto cortado en la plaza de mi villa y 20 niños jugando sobre ellas, colorados de tanto jugar a perseguirse y a tirarse puñados de pasto húmedo por la espalda.
mmm... caminatas de Julio